miércoles, 20 de junio de 2012

Homeopatìa y la gran cèlula (Silìcea)


Silícea

La corteza terrestre está formada de un 25% de silicio, este mineral proporciona rigidez a ciertas plantas, además de constituir parte de las células del cerebro y tejido conjuntivo, se encuentra en la piel, dientes, cabellos y uñas.
Silícea es imprescindible para la asimilación, fijación, formación y nutrición de la estructura que forma la Calcárea Carbónica, así como fomentará el remplazo de nuevas colectividades o pensamientos universales novedosos. La veremos representada en las organizaciones mundiales con un marcado eufemismo,  sensibilidad acentuada, detallistas, comprensivas y que crean una opinión con mucho criterio.  Serán reservadas, tímidas, pero no se mantiene aislada; necesita sentirse aceptadas, por el terrible miedo al rechazo que alberga en lo más profundo de su ser. Su discurso será sin estridencias, con mucha reflexión y destreza. 

Las actividades de todos estos entes se basan en lo intelectual con grandes componentes espirituales, donde jamás pondrá a prueba su fuerza física porque sabe que no la tienen.  Promueve la expulsión de cuerpos extraños introducidos en el organismo produciendo una supuración a su alrededor.  Le falta fuerza, firmeza y entereza generando remordimientos y reproches. La avaricia muy marcada de Silícea es una exteriorización más de su inseguridad, el acumular bienes materiales le proporciona seguridad palpable, que sabe no tener en su interior. La soberbia de una organización dependiente que profundiza el marcado sentimiento de minusvalía.

La incompetencia cuando se ve en peligro, desarrolla su propia “inteligencia”, para asegurar sus intereses en “la estructura”, es así como el mundo desarrolla los organismos para detectar posibles amenazas en cada estado, siendo la de los países con expansiones imperiales las mas conocidas e imitadas por los naciones mas pequeños.


Desde la segunda guerra mundial se aprendió a desarrollar un patrón colectivo de conducta a través de la propaganda; los nazis podrían identificar claramente a quien no estuviera involucrado en las ideas fascistas; los estados demócratas utilizaron estrategias parecidas a fin de facilitar el descubrir a los comunistas dentro de sus espacios; durante la revolución socialista china, quien no estaba de acuerdo con los planteamientos era catalogado de traidor y posteriormente encarcelado o muerto.

En India Mahatma Gandhi intimidaba los intereses del imperio Británico, de los musulmanes y de su propio pueblo hindú; los organismos de inteligencia buscaron la manera de evitar que sus ideas afectaran el orden prestablecido; provocando que un grupo extremista hindú callara el mensaje del emisor. 

Después del 11 de septiembre la Silícea americana, difundió un patrón colectivo de victima para poder identificar a los extremistas que constriñen los intereses de la economía mundial, los que no se sumara a la ayuda era catalogado como “violentos”, esta paranoia transformo a cualquier ciudadano de los países del medio oriente en posibles terroristas, incluyendo cualquier vinculación religiosa.  El mundo observó como los entes con potestad mundial hicieron de oídos sordos con esta situación así como lo hacen repetidamente con muchos genocidios, etnocidios y múltiples vejaciones.


La Silícea no es una estructura frontal, es la sutil investigación de su conducta, que revelará si la hipnosis colectiva ha logrado profundizar en la psiquis, primero con persuasión, procurando que el receptor ceda en sus metas evitando que prosiga con sus ideas o conductas, las cuales coaccionan la organización primaria.

La Pulsatilla usa palabras como “infiel” o “hereje” y en Lycopodium “traidor”, para identificar a los que logran intimidarlos; la Silícea en un orden enfermo que se expande provocando la falta de confianza, la sensación de amenaza constante. 

La estructura de Lycopodium en la Alemania Nazi no ostentaba ningún poder económico pero servían de puente para atacar otros flancos, Japón bombardea Pearl Harbor al ver que era un puerto de una potencia que podría detener su expansión, pero fue esa paranoia la que determino qué enemigos se les vendrían encima.  Mientras todo esto sucedía Silícea solo observaba, estupefacta sin lograr gesticular ninguna parte de su cuerpo, como lo sigue haciendo hoy en día ante los conflictos que se presente en cualquier lugar del globo terráqueo.  Posteriormente, con un discurso muy elocuente, informa que las leyes internacionales son muy claras y ellos no pueden realizar ninguna acción hasta tanto no se halla verificado concienzudamente la realidad de la situación; mientras tanto continua el llanto por los muertos, por los desvalidos, por los humillados, por quienes se quedaron sin patria, por los que no reciben suministros de ningún tipo; los derechos humanos que son la bandera de todas estas organizaciones, son los últimos en aparecer cuando deberían ser quienes dicten el patrón a seguir.

Silícea siempre estará presente y en un país sano cuida a sus ciudadanos, sus fronteras, su alimentación, su economía, su educación; en la religión llena a sus fieles de conocimiento y los vuelve un eco del amor del padre; ya que el oscurantismo, la ignorancia, la duda, el resentimiento y la imbecilidad son los únicos factores de los que nos debemos cuidar. 
Mariangel Marquez-Howard Yanes
Caracas-Venezuela 20/06/2012  

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