lunes, 18 de junio de 2012

Homeopatìa y la gran cèlula (Platina)


Platina

En su psiquis, la brillante máscara de hierro con la que se asciende destellando éxito, humillando a sus congéneres, tiene sus orígenes en la vejación. En la humanidad usa el nombre de “política” y su patrón de conducta, sin importar quien la represente, tiene las mismas características.

El sistema político de los países invasores es imitado por los invadidos, pero la injuria no es durante la guerra sino cuando ésta se pierde.  En la segunda guerra mundial Japón fue invadido por los Estados Unidos y sus mujeres, su vida, su cultura, su tradición fue escarnecida repetidas veces hasta que emergiera la Platina para sobrevivir; así su competencia pasa a un terreno donde se le ve ganar a su gigante invasor, “la economía”; siendo la política el medio con el que se abre paso y sonríe mientras se fortalece.  Durante esa guerra Japón invadió una parte de China, pero no se mostró la Platina, ya que rara vez vera usted una escuela de Acupuntura, Artes Marciales, Feng Shue, I Ching, dirigida por chinos fuera de su país.

Las deshonras de la Alemania Nazi hacia el pueblo Judío lo llevo a desarrollar un patrón de política que no existía antes, así conoceremos la Kábala (su máscara de hierro), veremos crecer su economía haciéndose dueños de las mayores cadenas de comercialización en todas las áreas, inclusive de diamantes.

Cada imperio que se ha extendido fuera de sus fronteras ha despreciado culturas, tradiciones y creencias religiosas; la sensación de agravio podría ser para el invasor algo normal, pero para el invadido es la perdida de su espacio vital, su careta le despliega el paso para sobrevivir con una imagen firme, que le permitirá escalar hacia su determinante búsqueda final “la venganza”.


Mientras la estructura integral de cada país se mantenga firme ante la invasión, caerán los Lycopodiums con su marcada minusvalía y falta de confianza; las Pulsatillas no tendrán cabida, se transformara en estatua el Natrum, el Sulphur se retirará a las profundidades de su hogar, extinguido el Mercurius; el Phosphorus se esparcirá dando tiempo a la última metamorfosis de su cultura “Platina”.

En una escala menor cada personoide siente algún tipo de afrenta por la estructura social y el psiquismo que impera, Lycopodium se sintió insultado por el poder; Pulsatilla en el abandono de su madre ve un ultraje a su seguridad; Mercurius siente el agravio por el poco espacio que le da la sobrepoblación del Phosphorus, y este último siente el mancillar de la muerte como una extinción de su obra; Sulphur fundamenta el desaire en la ignorancia, Natrum Muriaticum ve la injuria en un sistema que no le permite trasmitir el mensaje, el cual es modificado a conveniencia de quien cree ostenta el poder para propio beneficio. El sistema esta hecho para las multitudes, pero las minorías sienten la opresión que les obliga a usar un disfraz.

La política hace que las personas puedan escalar posiciones haciendo ver que han sufrido las mismas necesidades que una gran mayoría, el discurso siempre es el mismo, tratando de humillar el trabajo del otro, haciendo creer que él lo hará mejor; si el contendiente esta en el mismo partido se le aplasta, porque para Platina solo ella puede brillar, ni siquiera sus hijos lograran alcanzar una posición que pueda eclipsarla, primero morirán bajo su yugo.

Existen ofensas casi subjetivas que se destilan en la educación, por eso existe una migración de estudiantes hacia las súper potencias; en la diversión, cuando todo el mundo sabe de los mensajes subliminales en las películas infantiles; en la alimentación al ingerir alimentos en cadenas de comidas rápidas, sin saber de que esta hecha; en la economía, se vende la materia prima y compramos la materia procesada mas cara; a esos políticos no les importa otra cosa que no sea llegar al poder, confeccionando mil artimañas para quedarse en el; si usted protesta contra el sistema será un opositor.  El síntoma principal son los inmigrantes, que sueñan con un país con mejores oportunidades económicas, porque nos enseñaron desde la niñez que si “no tienes dinero no eres nada”, es así como Platina trata y mide sus relaciones con sus análogos a los que ve por debajo.


No es de extrañar ver un político,  antes de llegar al cargo que anhela, caminar por las calles, abraza y besa ancianos, a bebés, al que no tiene nada, habla de igualdad, trota y maneja su propio auto; pero al llegar al poder tienes que hacer una cita, si le exténdieramos la mano te acorrala la seguridad, ya no manejan,  cierran las calles para que el pueda pasar; dándole la mano si hay una cámara fotográfica presente; ni pensar en ser escuchado porque Platina no te dejara hablar, si es una crítica. 

En Platina veremos su altivez teatral que exalta su vanidad y arrogancia, son las drogas que excitan la soberbia, este es el gran escudo que la protege; ocultando su gran sufrimiento, devolviendo las humillaciones recibidas con golpes letales y crueldad infinita.  Intentará compensar su mancillada existencia ascendiendo en la escala social; buscará el poder utilizando su atractivo, con el despecho y desengaño devastando su frágil corazón; todo esto la llevará a la destrucción de lo único que le importa, ella misma, pero se hará acompañar, ya que cualquier competidor que anhele el brillo que ella maneja será objeto de sus deseos de aniquilación, utilizando hasta lenguaje obsceno con monstruosos deseos de matar.

Platina se siente por encima de los mortales, su mente y sus sentidos la traicionan viendo a todo lo que la rodea diminuto ante ella, negando toda excelencia a los demás, degradándolos hasta convertirlos en seres despreciables.  Todo este cuadro produce una depresión melancólica profunda, provocando una acción depresora sobre el sistema nervioso con ansiedad, aprensión, torpeza y parálisis general; aumentando todo lo relacionado a la esfera sexual pero negándole el placer.

Mariangel Marquez-Howard Yanes
Caracas-Venezuela 18/06/2012

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