viernes, 1 de julio de 2011

Moxibustión

La moxibustión es una terapia que se basa en la estimulación de puntos o resonadores que emergen de los meridianos comunes a la acupuntura por medio del calor generado por la combustión de una hierba denominada Artemisa Vulgaris.
Durante la combustión, la moxa alcanza una temperatura de 640°K y despide 8.2 nanómetros de energía; la misma longitud de onda del sol y la misma velocidad con que deben vibrar las células del ser humano.

La artemisa pertenece a la familia de las ‘composite tubuliflore’. Nace, crece y se desarrolla espontáneamente en la mayor parte del hemisferio boreal y existen alrededor de 200 especies. Crece en los terrenos dejados sin cultivar y sobre el borde de los caminos.  Esta hierba en japonés recibe el nombre de moxa, de la cual deriva el término utilizado. La artemisa es inicialmente prensada, secada y posteriormente enrrollada en papel de morera, que tiene la capacidad de producir calor sin crear llama.

Se piensa que la moxibustión es anterior a la práctica de la acupuntura, ya que tuvo su origen después de que el fuego entrara en la vida del hombre. Es muy posible que cuando calentaban sus cuerpos, descubrieran accidentalmente alivio o desaparición de enfermedades al aplicar calor en determinadas partes del cuerpo. Después fueron buscando maneras de aplicar el calor sobre el cuerpo y encontraron que la planta de la artemisa molida y prensada tiene un alto poder de concentración de calor y de cauterización.

En la medicina tradicional china, la moxibustión es utilizada en los pacientes con una condición de vacío energético, estancamiento o frío. De hecho se considera, que la moxa promueva una mejor circulación sanguínea y de la energía vital, combatiendo de esta manera las causas de la enfermedad.   El paciente sentirá que el calor penetra progresivamente produciendo una sensación placentera que de forma gradual irá aumentando; dependiendo de la técnica utilizada, podrá hacerse desagradable en un instante, procediendo a alejar entonces el tabaco, con una breve pausa, para luego repetir la operación. El procedimiento debe repetirse varias veces hasta que el punto sobre el cual se realiza la aplicación no se ponga tibio o caliente, sino que empiece a enrojecer. El calentamiento puede durar algunos minutos hasta incluso algunas horas cuando el vacío energético es particularmente grave.

Terminada la aplicación, es necesario apagar el tabaco de artemisa, nunca en agua; porque según la tradición la artemisa debe dejarse secar por siete años, sofocar la brasa o cortar la parte encendida.  Datos de literatura afirman que, la moxibustión con artemisa genera exactamente el mismo efecto que el calentamiento de los puntos con el laser, recordemos la temperatura en que combustiona.

En América, los pueblos originarios tenían a la Artemisa como una planta sagrada, y como una panacea. Los europeos colocaban briznas de Artemisa bajo sus almohadas para provocar sueños y la hierba tenía remembranzas con la práctica de magia en los tiempos anglosajones. Sus hojas eran curadas, secadas y trituradas en un mortero. La fibra obtenida de esta planta es de color amarillo y al ser tamizada se separa el vellón de la moxa, de los tallos. Su principio más destacado es su aceite, cuyo olor es agradable y aromático y cuyo gusto es amargo.

Existen dos procedimientos principales para utilizar la moxa, estos son la moxibustión directa e indirecta.  La moxibustión directa, consiste en apoyar sobre el punto o resonador, un cono de moxa del tamaño de un grano o el tabaco encendido sobre la piel del paciente; cuando se realiza en el pabellón de la oreja se utiliza varillas de sándalo. Esta técnica es empleada por algunas escuelas de acupuntura, pero recordemos que dejaría una cicatriz en la piel del paciente, evitando la fluida circulación energética por los canales o meridianos que recorren todo el cuerpo, esto se conoce como bloqueo energético.

El otro procedimiento sería, la moxibustión indirecta; se trata de calentar los resonadores o puntos de acupuntura desde una cierta distancia y se retira antes de que pueda quemarlo. Se experimenta una confortable sensación de calor que penetra profundamente en la piel, otra manera sería quemando uno de los conos de moxa sobre la cabeza de una aguja templada de acupuntura insertada en determinados puntos, de esta manera se transmite el calor a través de ella, así como utilizando instrumentos como el reionki, que consiste en un tubo donde va alojada la barra de artemisa que se aplica sobre el cuerpo para introducir el calor a través de la piel.

La moxa tonifica el yang y neutraliza el yin.  Por eso, si la enfermedad es vagotónica es decir, frío y paralizante, la moxa acelera al núcleo de la célula y estimula las terminales nerviosas presentes en los resonadores de los canales. La energía mental o Shen, debilita la energía vital o Qi, comportándose como un agente perverso, produciendo alteración al órgano con el cual se corresponde dicha emoción, recordando que somos seres psicosomáticos y somatopsíquico. Con la moxibustión, aplicada en puntos estratégicos, en su gran mayoría ubicados paralelamente a la columna vertebral, podemos acceder al mundo emocional y armonizar las energías mentales.
En los casos en donde las afecciones corresponden a patologías simpaticotónicas es decir,   calor y excitante, la moxa le recuerda al núcleo celular su verdadera velocidad de vibración y seda las terminales presentes bajo los resonadores de acupuntura.


En otras palabras la termoterapia de la moxa aporta doble información, al Sistema Nervioso Central, comunicando desde cada una de las metámeras que emergen entre dos vértebras de la espina dorsal, calentando la raíz nerviosa cercana al órgano afectado, notificación que asciende al hipotálamo por la médula espinal, por lo que el encéfalo emitirá una respuesta. De igual manera, al calentar por el mismo punto los terminales que inervan a los órganos internos, provocando la vasomoción de la circulación linfática, sensación de calor, disminución del dolor físico y emocional, vasodilatación o aumento local de glóbulos rojos, así como de la actividad inmune y leucocitaria e incremento de la energía vital o Qi.
A un nivel local la Moxibustión contribuye a disminuir el dolor y rigidez en los trastornos de las articulaciones, como la artrosis, artritis o rigidez lumbar. En un concepto más amplio la moxibustión ayuda a estimular el yang interno del cuerpo, que es lo que conocemos como fatiga; regular el sistema digestivo, regular el sistema reproductor femenino, aumenta la producción de glóbulos blancos, glóbulos rojos y hemoglobina, de igual manera que mejora el tiempo de coagulación y capacidad de generación de anticuerpos.


Como toda técnica, debe ser aplicada por terapeutas que manejen este conocimiento ancestral, ya que posee ciertas contraindicaciones como son, la plenitud de calor, reconocida por fiebre alta, pulso amplio, tenso, superficial y rápido; hipertensión arterial; no debe ser aproximada a los ojos, boca, nariz, genitales, piel frágil o bajo viento; en embarazadas, aunque se conocen amplia biografía sobre su utilización en embarazos podálicos o cuando se requiere dinamizar las contracciones uterinas.  Tampoco deberá aplicarse sobre zonas de paquetes vasculares o donde hay muchos tendones.




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